¡cuida esa lengua!

19/12/2017

El género de los sustantivos (teoría y práctica)

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 09:20

SUSTANTIVO. EL GÉNERO.

Uno de los rasgos más característicos del sustantivo es poseer género gramatical pero no debemos confundir género y sexo ya que aquel es un rasgo gramatical y éste un rasgo biológico que no tienen por qué coincidir.

Con respecto al género hay dos tipos de sustantivos:

  • Aquellos que no tienen alternancia de género y son inherentemente masculinos o femeninos. Ejemplo: la silla (siempre femenino); el cenicero (siempre masculino). El género en estos casos se manifiesta mediante la concordancia con adjetivos y determinativos. Ejemplos: la silla amarilla (femenino silla porque se combina con el artículo y un adjetivo femenino).
  • Aquellos que tienen alternancia de género y pueden ser masculinos o femeninos dependiendo de la terminación o la desinencia. Ejemplo: chico/chica.

Las terminaciones o desinencias del género.

En general los sustantivos acabados en –a son femeninos y los terminados en –o son masculinos, sin embargo esta norma no siempre es válida porque:

1. Algunos sustantivos que designan seres animados utilizan las desinencias para diferenciar tanto el género como el sexo. El femenino se suele marcar con la desinencia –a y el masculino con las desinencias –e, -o o con la ausencia de una marca propia.

Ejemplos:

-o / -a: chico/chica.

-e / -a: jefe / jefa.

— / -a: señor / señora.

2. Existen otras desinencias para el femenino: abad / abad-esa; sacerdote / sacerdot-isa, héroe / hero-ína.

3. En otras ocasiones el género se diferencia oponiendo palabras y no terminaciones: es lo que denominamos heteronimia: caballo / yegua.

4. Algunos sustantivos como cesto / cesta, cubo / cuba marcan la oposición de género para diferenciar formas o tamaños.

5. Algunos sustantivos cambian el significado según se combinen con determinativos o adjetivos de distinto género. Ejemplos: el frente / la frente; el coma / la coma. Estas palabras se denominan homónimos.

Los géneros gramaticales son, pues, masculino y femenino, sin embargo a veces se habla también de género común, ambiguo y epiceno.

1. SUSTANTIVOS COMUNES EN CUANTO AL GÉNERO

Se dice que un sustantivo tiene género común cuando no tiene género propio y necesita diferenciar el sexo mediante determinativos. Ejemplos:

El estudiante / la estudiante.

El paciente / la paciente.

El testigo / la testigo.

El atleta / la atleta.

2. SUSTANTIVOS AMBIGUOS.

Algunos sustantivos no animados pueden ser acompañados indistintamente por determinativos masculinos o femeninos.

Ejemplos:

el mar / la mar.

el calor/ la calor

3. SUSTANTIVOS EPICENOS.

Los sustantivos inherentemente masculinos o femeninos que designan personas o animales sin diferenciar sexo se llaman epicenos. Ejemplos:

el gorila,

el avestruz,

la serpiente,

el hámster,

el águila,

la gacela

En los siguientes ejercicios puedes practicar con el género de los sustantivos:

ejercicio 1

ejercicio 2

ejercicio 3

ejercicio 4

ejercicio 5

ejercicio 6

ejercicio 7

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14/12/2017

Uso de B / V. Ejercicios

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 10:55

b

Pulsa el botón correcto

La B/V en oraciones

Palabras homófonas

Elige B/V

más ejercicios

elige la opción adecuada

carrera B / V

homófonas

b / v / w

 

13/12/2017

Palabras que tienen diferentes significados con V / B

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 08:39

baca: portaequipajes Vacaobacaesaeslacuestion
vaca: hembra del toro

balido: voz de la oveja
valido: del verbo valer

barón: título de nobleza
varón: hombre

basto: grosero, áspero
vasto: espacioso, inmenso

bello: hermoso
vello: pelo corto y fino del cuerpo

bienes: riquezas
vienes: del verbo venir

botar: arrojar
votar: emitir un voto

grabar: marcar una imagen o un sonido en una superficie
gravar: imponer un gasto sobre algo

hierba: plantaabrazar_arbol_borde
hierva: del verbo hervir

rebelarse: sublevarse
revelarse: descubrirse un secreto

sabia: que tiene sabiduría
savia: fluido de las plantas

tubo: cilindro hueco
tuvo: del verbo tener.

12/12/2017

Practica cómo hacer una descripción subjetiva

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 09:00

Analiza esta descripción subjetiva:

De los campos cercanos llega un aire adelgazado, frío, triste. Los humos de las locomotoras, los humos de la cremación de las hojas secas, los humildes humos de las chabolas de la ribera derecha, empañan la cristalina atardecida. Murciélagos revolando el cauce del río chirrían sus gritos, trapean sus alas. La arboleda es un flotante, neblinoso verde. El Manzanares se tersa y opaca en una larga fibra mate.

Ignacio Aldecoa (1925-1969)

Lee el texto y aplica las características que has aprendido sobre las descripciones subjetivas.

1. En primer lugar, busca adjetivos valorativos que expresen la visión que el autor tiene de la realidad.

2. Fíjate en que el empleo de algunas figuras literarias enriquece la descripción, dándole un carácter más expresivo.

3. Por último, fíjate en las formas verbales que aparecen en una descripción.

Soluciones:

1. En el texto, la mayoría de los adjetivos transmiten una sensación de tristeza y melancolía. Algunos de estos adjetivos y expresiones valorativos de carácter negativo son: “aire adelgazado”, “frío”, “triste”, “hojas secas”, “humildes humos”, “neblinoso verde”…

2. En el texto, encontramos dos metáforas: “el Manzanares se tersa y opaca en una larga fila mate” y “trapean sus alas”. No hay comparaciones, pero sí otras figuras literarias, como repeticiones (“Los humos de las locomotoras, los humos de la cremación”) o personificaciones (“aire adelgazado”).

3. En este texto, nos encontramos muchas formas verbales del presente de indicativo (“llega”, “empañan”, “se tersa” y “opaca”), pero ningún pretérito imperfecto. Podemos destacar también el uso de formas no personales, como “atardecida”, “revolando”, “flotante”, “adelgazado”, o derivados verbales, como “cremación”.

Como conclusión, podemos decir que la descripción subjetiva es un recurso muy empleado en la literatura y presenta una serie de características:

  • Ofrece la visión subjetiva del autor.
  • Aparecen figuras literarias.

Los tiempos verbales suelen ser el presente y el pretérito imperfecto de indicativo

11/12/2017

La descripción. Tipos de descripciones

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 08:45

La descripción.

Describir es reflejar cómo son las personas, los paisajes o las cosas, explicando sus cualidades. Para describir algo, primero hay que observarlo.

Descripción objetiva y subjetiva.

Objetiva.
· Refleja las cosas como son en realidad.

· El autor no manifiesta sus sentimientos o emociones sobre lo que describe.

· Se usan muchos adjetivos.

· Se utiliza, por ejemplo, en los documentales científicos.

En la Mancha abundan las lagunas pequeñas. Algunas son de agua muy salada, rodeadas de escasa vegetación. En otras zonas el paisaje es muy árido.

Subjetiva.
· El autor refleja sus sentimientos y emociones a la vez que describe.

· Abundan los epítetos y otros recursos del lenguaje (comparaciones, metáforas…).

· Se utiliza en descripciones literarias.

Ocentejo: Lindo y escondido lugar en medio de hermoso paisaje, entre huertas, arboledas y frondosos nogales centenarios, con restos de viejo castillo – del que fuera señora doña María de Albornoz – en lo alto del pequeño cerro que lo respalda; minúscula fortaleza calificada de “liliputiense” por Layna Serrano.
Roberto Fernández Peña

Tipos de descripción.

Prosopografía.
Se fija en los rasgos físicos de una persona.

En verdad, el aspecto externo de Momo era un poco extraño y tal vez podía asustar algo a la gente que da mucha importancia al aseo y al orden. Era pequeña y bastante flaca, de modo que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía ocho años o ya doce. Tenía el pelo muy ensortijado, negro como la pez, y parecía no haberse enfrentado nunca a un peine o unas tijeras. Tenía unos ojos muy grandes, muy hermosos y también negros como la pez y unos pies del mismo color, pues casi siempre iba descalza.

Etopeya.
Dice los rasgos morales o psicológicos de la persona.

“Rosa, mi abuela, era una mujer cálida y amable, siempre dispuesta a estar ahí para ti, y aunque no era una mujer de mente abierta y moderna, sí era una mujer que sabía escuchar a todo aquel que necesitara ser escuchado, entendía tus problemas y siempre daba los mejores consejos. ¿Cómo no extrañar a una mujer así? trabajadora, noble, paciente, amorosa; ella era la luz en la oscuridad, la esperanza en medio del desastre, la mujer que con su particular forma de pensar y ver la vida, llenó de alegría y amor la vida de todos quienes la conocieron.”

Retrato.
Incluye cualidades físicas y morales.

Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y gordo como un monte. Tenía la color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo. Según cuentan, le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le tenía un gran respeto y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba no tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada, manía que yo respetaba por la cuenta que me tenía.

Además de estos, puedes encontrar también:

Autorretrato.
El autor se describe a sí mismo.

No me gusta ni mi cara ni mi nombre. Bueno las dos cosas han acabado siendo la misma. Es como si me encontrara feliz dentro de este nombre pero sospechara que la vida me arrojó a él, me hizo a él y ya no hay otro que pueda definirme como soy. Y ya no hay escapatoria. Digo Rosario y estoy viendo la imagen que cada noche se refleja en el espejo, la nariz grande, los ojos también grandes pero tristes, la boca bien dibujada pero demasiado fina. Digo Rosario y ahí está toda mi historia contenida, porque la cara no me ha cambiado desde que era pequeña, desde que era niña con nombre de adulta y con un gesto grave.

Elvira Lindo, Una palabra tuya

Caricatura.
Es un retrato deformado en el que se exageran los rasgos más llamativos.

 Albert-EinsteinMi criado tiene de mesa lo cuadrado y el estar en talla al alcance de la mano. Por tanto es un mueble cómodo; su color es el que indica la ausencia completa de aquello con qué se piensa, es decir, que es bueno; las manos se confundirían con los pies, si no fuera por los zapatos y porque anda casualmente sobre los últimos, a imitación de la mayor parte de los hombres; tiene orejas que están a uno y otro lado de la cabeza como los floreros en una consola, de adorno, o como los balcones figurados, por donde no entra ni sale nada; también tiene dos ojos en la cara; él cree ver con ellos, ¡qué asco se lleva!

Mariano José de Larra, La Nochebuena de 1836

Topografía.
Descripción de paisajes.

Tras mi ventana, a unos trescientos metros, la mole verdinegra de la arboleda, montaña de hojas y ramas que se bambolea y amenaza con desplomarse. Un pueblo de hayas, abedules, álamos y fresnos congregados sobre una ligerísima eminencia del terreno, todas sus copas volcadas y vueltas uns sola masa líquida, lomo de mar convulso. El viento los sacude y los golpea hasta hacerlos aullar. Los árboles se retuercen, se doblan, se yerguen de nuevo con gran estruendo y se estiran como si quisiesen desarraigarse y huir. No, no ceden. Dolor de raíces y de follajes rotos, feroz tenacidad vegetal no menos poderosa que la de los animales y los hombres. Si estos árboles se echasen a andar, destruirían a todo lo que se opusiese a su paso. Prefieren quedarse donde están: no tienen sangre ni nervios sino savia y, en lugar de la cólera o el miedo, los habita una obstinación silenciosa. Los animales huyen o atacan, los árboles se quedan clavados en su sitio. Paciencia: heroísmo vegetal.

Octavio Paz, El mono gramático

Cronografía.
Se retrata una época histórica.

Por el mes era de Mayo,
cuando hace la calor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor.
Romance del prisionero.

06/12/2017

El misterio del cuarto amarillo

Filed under: Tema 4 — Juan Ignacio @ 09:37
  1. cuarto-amarilloDONDE SE EMPIEZA A NO ENTENDER NADA

No sin cierta emoción, comienzo a relatar aquí las extraordinarias aventuras de Joseph Rouletabille. Hasta hoy, este se había negado tan firmemente a ello que yo había perdido toda esperanza de publicar alguna vez la historia policial más curiosa de los últimos quince años.

Supongo que el público nunca habría conocido toda la verdad sobre el prodigioso caso llamado del Cuarto Amarillo -que generó tantos dramas misteriosos, crueles y sensacionales, y en el que mi amigo estuvo tan íntimamente comprometido- si, con motivo de la reciente nominación del ilustre Stangerson para el grado de la Gran Cruz de la Legión de Honor1, un periódico vespertino, en un artículo lamentable por su ignorancia o por su audaz perfidia, no hubiera resucitado una terrible aventura que Joseph Rouletabille, según me decía, hubiera deseado que se olvidara para siempre. (more…)